La razón principal de la popularidad de las tragamonedas es la simplicidad del juego, que no requiere ninguna habilidad o conocimiento especial, y la inexistencia de preocupaciones con reglas, estrategias, trucos o tácticas. Este es el único juego que permite al jugador escuchar música o charlar con los amigos mientras lo juega. Además, las máquinas tragamonedas pueden cambiar su vida con un solo clic, si es que logra ganar el jackpot progresivo, un bote máximo acumulado de todas las tragaperras conectadas en red por un sistema único.
Pero las tragamonedas que conocemos hoy poco tienen en común con las primeras máquinas de fines del siglo XIX, que a un jugador moderno más parecerían tonterías mecánicas, con todos sus artefactos primitivos, engranajes, ruedas y algunos tambores con símbolos dibujados. Los profesionales del casino muy pronto entendieron que valía la pena investir en el desarrollo de la máquina, de modo a hacerla más eficiente y rentable.
Así fue caminando la tecnología hasta que en los años 50 del siglo pasado atestiguamos la aparición de las máquinas multiplicadoras, de multilíneas y ‘by-your-pay’. Actualmente hay cientos de tragamonedas diferentes, con variadas temáticas y docenas de versiones, incluyendo las tradicionales de carrete, las de video, las de una línea, las multilíneas, las progresivas y otras. Debido a su popularidad, miles de nuevas temáticas son lanzadas cada año.


